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Alberto Rojo: “Hay un punto en el que nunca dejé de ser niño, y es en el sentido de no perder la curiosidad”

MúsicaPortadaPura cultura
Músico, dibujante, escritor y doctor en Física, Alberto supo cómo combinar el arte y la ciencia a través de distintas experiencias que fue recorriendo en su vida. Este sábado se presenta en nuestra ciudad por segunda vez, acompañado de dos reconocidos músicos y amigos. A las 21:30 en el Teatro Lasserre.

Una vez más, el Ciclo de Música Popular Otra Voces nos sorprende con la visita de un gran artista de la música popular argentina. Aunque sus estudios pasaron primero por la física, Alberto Rojo se valió de la música para poder expresar las emociones que el rigor y la exactitud no le permitían.

Pero más allá de todo, transita desde pequeño un incansable viaje en la búsqueda de la verdad, la curiosidad y la magia que le despiertan los sucesos del mundo.

Antes de su llegada a Rafaela, nos comunicamos con él para saber un poco más de su historia, la vinculación que logró entre el arte y la ciencia, y la importancia de no perder la esencia del niño que habita dentro de él.

Sos físico y músico al mismo tiempo. ¿Cómo supiste combinar el arte y la ciencia, dos ramas que, a simple vista, parecieran vivir separadas?

Así es. A simple vista parecieran dos ramas separadas, pero cuando uno mira un poco más microscópicamente, se da cuenta de que hay muchísimo territorio en común: mucho de estética hay en la ciencia, y mucho rigor en el arte, y en su propósito íntimo de la búsqueda de la verdad, las dos se juntan.

De chico siempre estuve muy interesado por las dos ramas. Mis padres me motivaron tanto en la física como en la música; en realidad en la curiosidad por las cosas. Mi mamá era educadora de la ciencia y mi papá filósofo de la ciencia. Pero una vez que me recibí y tenía una carrera profesional como científico, traté de no abandonar la música, a pesar de no haber tenido una formación universitaria en ella.

¿Qué encontraste en la música que, tal vez, no te aportaba la ciencia?

No sé si decir que en la música encontré algo que no me aportaba la ciencia. Son distintas subdisciplinas de la búsqueda de la verdad. Hay ciertas emociones que me causa la ciencia y ciertas emociones que me causa la música.

Es cierto que hay un sentido más abstracto en esta última, sobre todo en la música instrumental, en la que uno consigue experiencias espirituales, que son distintas a las que se consiguen en la ciencia. Por su parte, la ciencia te acerca a la comprensión, a la clave de los misterios del mundo, y eso también forma parte de una experiencia espiritual.

 

En la música encontré algunas experiencias de orden irracional que, quizás, no recibí tan intensamente del lado de la ciencia.

 

Pero además de músico y físico, también sos pintor. ¿Cómo nace este lado artístico en tu vida?

Creo que fue la necesidad de vincularme con ese impulso fundamental que tienen los niños. Hay un punto en el que nunca dejé de ser niño, y es en el sentido de no perder la curiosidad, la ingenuidad, o el interés por la magia del arte.

La pintura para mí tiene varios propósitos. Uno es la conexión con la representación del mundo y, por otro lado, que es lo que busco como experiencia, el vínculo con el presente, estar enfocado en representar lo que uno observa.

A mí me interesa mucho el dibujo por observación, esa realidad que nos rodea en vivo. Esa cosa de la experiencia visual y de, sobre todo, aprender a ver y conectarse con lo que uno está viendo y no con lo que cree que está viendo. Y ese es para mí el propósito central de dibujar.

 

A mí me interesa mucho el dibujo por observación, esa realidad que nos rodea en vivo.

 

¿Cuánto de ciencia crees que hay en el arte, y cuánto de arte en la ciencia?

Hay mucho de arte en la ciencia, por lo menos de aquello que llamamos subjetivo, de los sentimientos, de la búsqueda. En la física en particular hay muchas teorías que se construyeron percibiendo, no la explicación de un experimento que no se entendía, sino un horizonte de simplicidad, de sencillez, de elegancia, de belleza, de simetría. Y ese es un concepto más asociado usualmente con el arte y, sin embargo, son criterios rectores de la búsqueda de la verdad, y que conducen a ella. La búsqueda de la belleza es la búsqueda de la verdad, y en ese sentido creo que hay una profunda conexión entre el arte y la ciencia.

Y en el arte hay ciencia porque, al menos tecnología para construir instrumentos existe, pero hay muchísimo rigor, sobre todo en la música. Su gramática es expresable en números, las consonancias musicales tienen una lógica matemática. Y en la pintura, por ejemplo, se encuentra la lógica de la combinación de colores, de perspectivas, de representación geométrica.

La búsqueda de la belleza es la búsqueda de la verdad, y en ese sentido creo que hay una profunda conexión entre el arte y la ciencia.

Y por último, la literatura se anticipa a muchos conceptos de la ciencia. La misma imaginación que crea el arte, crea la ciencia. Y en ese sentido son las dos grandes creaciones de la mente humana y comparten un propósito común.

Este sábado estarás en Rafaela junto a reconocidos músicos. ¿Qué presentarán en esta oportunidad?

Es un gustazo estar de vuelta en Rafaela. Esta vez vamos a tocar un repertorio en trío, junto a Norbi Cordoba (bajo) y Horacio Cacoliris  (percusión) que son, no solo grandes músicos, sino también amigos.

Vamos a tocar mayormente composiciones mías, arregladas para trío y algunos clásicos de folklore argentino que, en general, son mis composiciones que giran alrededor del género argentino. También habrá algunos acústicos, y un par de canciones que vengo trabajando hace tiempo, que son canciones con inspiración científica, algunas de las cuales las compuse con Luis Pescetti.

 

En la apertura del recital se presentará el grupo local Equinox Trío integrado por Verónica Reinero, Guillermina Scalenghe y Manuel Maldonado, quienes ofrecerán una propuesta con temas propios y de otros autores donde se mezclan diferentes influencias musicales dentro de los géneros folclórico, rock y diversos ritmos latinoamericanos.

Las entradas se encuentran a la venta en el Teatro Lasserre, la Escuela Municipal de Música Remo Pignoni, la Escuela 22 de Noviembre que funciona en el Sindicato de Músicos, en Casa Marcucci Música, Jalito Tiempo de café y amigos, Faber Libros y en la sede de la C.T.A. Castellanos de Tucumán y San Martín con los siguientes valores; las anticipadas $180 para los asociados a las instituciones organizadoras $150 y para los estudiantes de música y jubilados $100. En el momento del espectáculo la entrada general costará $200.

 

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