Facebook
Instagram
Pinterest
Spotify

Astrología: herramienta de autoconocimiento ancestral

Al naturalPortada
El origen de la astrología se remonta a la conciencia del hombre sobre sí mismo y en relación a un espacio, al cual debía darle significado. Es esta mirada del hombre a la naturaleza en búsqueda de encontrar comprender nuestro lugar en el cielo y como nos relacionamos con él.

Por Yoana Dvorachuk

Desde el siglo I, con el TETRABIBLOS (los cuatro libros sobre la influencia de las estrellas) de Alejandro Claudio Tolomeo, la astrología ha atravesado múltiples miradas y etapas donde, con el paso del tiempo, se fue profundizando y asentando en la experiencia, la incidencia de los astros en la vida diaria.

La etapa animista afirmaba: “Todo sentimiento interior o toda emoción es una entidad astral que ingresó al alma y que puede ser expulsada mediante adecuadas prácticas mágicas”. Ellos creían en que cada ser y cada objeto material, ya sea animado o no, poseía un espíritu.

Luego se profundizó, en la etapa llamada Vitalista, se veía a la vida como un océano vasto y universal de energía en el que todo lo que existe, “se mueve y tiene su ser”. Este punto de vista mundial se origina cuando, de algún modo, es vencido el temor a la naturaleza, es decir, la misma se convierte en un hogar, y dentro de ese hogar a la vida se la ve fluir en el majestuoso giro de su estación, en crecientes y menguantes como la luna, en flujos y reflujos como el Nilo y otros grandes ríos cuyas aguas significan fertilidad.

Los hombres se convierten en granaderos o agricultores, y la vida en esta etapa es una fuerza, que puede ser buena o mala; una fuerza que impregna todas las cosas, y no hay modo de oponérsele ya que es todopoderosa. Pero conociendo la ley de sus crecientes y menguantes cíclicos y trabajando en armonía con sus mareas, el hombre puede utilizar a la vida.

Astrología alquímica

Hasta antes del 600 a.C. la astrología siempre se basó en el “cuerpo” humano (visto como vehículo del espíritu dormido y que debía ser despertado), tratando así asuntos puramente fisiológicos, poco a poco empezó a ser transferido a conceptos Psicológicos, y se concentraría sobre la psiquis humana, el alma, el consciente y el inconsciente. Este nuevo tipo de desarrollo de la astrología se la llamó alquímica.

En el paso del tiempo del hombre en la tierra, y con esta nueva conciencia del hombre mental, empezaron a ocuparse de un orden abstracto, ya no más del cosmos dentro de la naturaleza, sino de pautas ideológicas de “lógica”. El hombre podía gobernar el orden y fabricar un mundo nuevo a partir de ideas; así es como surgieron las religiones de los sentimientos: el Bodhisttva (ideal de compasión), en India y en Persia la Bahkti (ideal del amor o el ideal cristiano de la caridad, del sacrificio y el martirio). Estas religiones también habían liberado a un mundo de los sufrimientos y temores de la naturaleza terrena, pero este mundo solo podía alcanzarse después de la muerte.

Entonces fueron exaltadas la fe, la obediencia ciega y el amor, y se los exalto contra la vida biológica natural. Así surgió la larga historia de las represiones, y empezó el divorcio entre el espíritu y la carne. La iglesia daba la posibilidad de acceder a este mundo celestial, al que solo ella conducía. Y por tanto la iglesia ocupó el lugar de la astrología; lo hizo con muchas festividades y ceremonias, a lo largo del año, que coincidían con las viejas festividades biológicas basadas en la astrología arcaica.

El poder de la astrología a través de los años

Hace tiempo que la astrología, hermana mayor de la astronomía, fue catalogada como hechicería y desacreditada por las sociedades científicas y eclesiásticas, que nunca acabaron de mirar bien a quienes la ejercían. Al astrologo se le techó de brujo, se le temió y envidió por sus supuestos poderes ocultos, pero eso no fue impedimento para que diversas personas, reyes, jefes de estado y papas incluidos, le consultaran a menudo, cosa que todavía sucede en nuestros días.

Hoy en día, la astrología forma parte del bagaje cultural de la humanidad, de sus creencias más ancestrales y arraigadas. Es un arte basado en la observación de lo de afuera para ir adentro, inspirado en la contemplación de lo universal para llegar a lo individual. Estudia entonces, la relación entre los astros y el hombre, interesándose en cómo pueden influir aquellos en la esencia y conducta humana.

 

 

0
Me gustaMe gusta
0
Me enamoraMe enamora
0
Me divierteMe divierte
0
Me asombraMe asombra
0
Me entristeceMe entristece
0
Me enojaMe enoja
Gracias por reaccionar!