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Cuenca: ocho lugares para conocer en la ciudad cultural de Ecuador

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Si hablamos de destinos salidos de cuentos, Cuenca es, sin dudas, uno de ellos. Con sus construcciones coloniales, sus cuatro ríos cristalinos que la atraviesan y un sinfín de opciones para disfrutar, hace un poco más de dos décadas se convirtió en uno de los sitios más turísticos de Ecuador. En esta nota te contamos el motivo.

Si te gustan las ciudades coloniales y rodeadas de historia, entonces te vas a enamorar de Cuenca. Ubicada al sur de Ecuador a 2500 metros de altura, es la tercera ciudad más grande, después de Quito y Guayaquil. Una metrópolis super organizada, limpia y ordenada que conserva sus construcciones, fachadas y caminos desde hace casi 500 años.

En 1999 la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad y en 2001 Capital Cultural de las Américas. Y bien merecido lo tiene.

Edificios históricos, catedrales, más de quince iglesias, ruinas, parques naturales, miradores y un centro histórico encantador, convierten a Cuenca en una de las maravillas del Ecuador, y con la que todo el mundo que la visita queda totalmente asombrado.

Sabe combinar muy bien lo histórico con lo moderno, sin dejar de lado la tan necesaria naturaleza. Es por eso que atrae a cientos de turistas que llegan cada día para caminarla, durante los 365 días del año. Aunque muchos de ellos se enamoran por completo y la eligen para vivir por un tiempo, o para toda la vida.

¿Cuándo visitarla? Cualquier momento del año es buen momento para llegar a Cuenca. Si bien los meses de más festividades son de noviembre a marzo, debido a la celebración de la Independencia, el Pase del Niño, Navidad, Año Nuevo y Carnaval, siempre hay algo interesante para aprender y disfrutar en la ciudad cultural del Ecuador.

El famoso nomenclador de Cuenca en la Plaza San Francisco. Foto: Revista Milénica

Aunque si buscas caminarla tranquilo y a tus tiempos, te recomendamos hacerlo de julio a septiembre, ya que son los meses de vacaciones en este país y sus habitantes aprovechan para descansar o viajar a otras ciudades.

Nosotros tuvimos la oportunidad de recorrerla durante casi veinte días durante diciembre y enero, donde recibimos el 2020 entre celebraciones tradicionales, y quedamos enamorados de esta pintoresca ciudad.

Es por eso que queremos compartirte cada uno de los lugares que conocimos en esta imperdible nota.

Un envidiable Centro histórico

Recorrer el centro colonial de Cuenca nos hizo perdernos en la interesante historia arquitectónica, cultural y política que la atraviesa desde hace casi cinco siglos.

Desde el Parque de las Flores. Foto: Revista Milénica

Con más de 200 hectáreas, su centro histórico se caracteriza por hermosas construcciones de estilo español que se conservan en el tiempo. Dos catedrales rodean la Plaza Abdón Calderón: la de la Inmaculada Concepción, o catedral nueva; y la Iglesia del Sagrario, o vieja catedral, que actualmente funciona como museo religioso. Pero hay una decena de iglesias más para visitar o fotografiar a lo largo y ancho del casco central.

Los modernos bares, restaurantes y locales comerciales se ubican en edificios históricos, estableciendo un interesante mix entre lo moderno y lo antiguo, invitando a disfrutar de sus productos y servicios al mismo tiempo en que puedes sumergirte en la magia de la historia que alguna vez se vivió allí.

Paseando por calle Benigno Malo, una de las más transitadas de Cuenca. Foto: Revista Milénica

La calle Gran Colombia es una de las más elegidas y transitadas por las habitantes y turistas durante las 24 horas del día. Panaderías, chocolaterías, bares, hoteles y locales de indumentaria y calzado le dan un color particular a este pintoresco sector. Pero además de todo esto, Gran Colombia es una de las calles por donde transita el histórico tranvía cuencano, el cual volvió a funcionar en enero de este año.

Las vías del tranvía en la Gran Colombia. Foto: Revista Milénica

El novedoso Parque de la Madre

Ubicado frente al Río Tomebamba, este enorme espacio verde es un buen lugar para relajarse, hacer actividad física o llevar a los niños a disfrutar en los juegos.

La pista deportiva dividida en tres secciones. Foto: Revista Milénica

Es un parque muy elegido por los deportistas ya que cuenta con una pista deportiva dividida en tres secciones: una para caminar lento, otra para caminar a velocidad alta y la tercera para correr o entrenar.

Si quieres descansar, puedes hacerlo en los bancos realizados artísticamente con troncos de árboles que se esparcen por todo el lugar.

El solmáforo que indica el nivel de radiación ultravioleta.

También hay un planetario super moderno donde se dictan clases de Astronomía y se realizan charlas y talleres sobre temas relacionados con el universo. Sumado a que se realizan encuentros especiales en cada eclipse o fenómenos naturales importantes.

Naturaleza y desconexión en el Parque El Paraíso

Es un espacio verde super grande, el más grande que alberga la ciudad de Cuenca. Y tiene de todo.

Pensado para toda la familia, como un lugar de relax y esparcimiento, El Paraíso es un enorme lugar para alejarse por un momento de los sonidos de la ciudad y descansar bajo la sombra de algún árbol o hacer un pic- nic en medio de la naturaleza.

Un espacio bien natural en medio de la ciudad. Foto: Revista Milénica

Si llegaste con hambre, no te preocupes. El parque ofrece un sector para disfrutar de platos típicos, hamburguesas, hot dogs, pizzas y jugos. Pedís el menú que más te guste y lo disfrutás en una de las mesas compartidas. Los costos son súper accesibles, arrancando desde 1 dólar con jugo incluido.

Los amantes de la actividad física tienen su espacio dentro del parque y pueden realizar todos sus ejercicios en los diferentes aparatos, mientras se disfruta del aire puro cuencano. Además, se puede caminar y andar en bicicleta por los senderos que rodean el lugar.

La laguna del Parque El Paraíso, una vista inreíble. Foto: Revista Milénica

Los más pequeños también pueden disfrutar jugando en lugares seguros y espaciosos. Hay una laguna ubicada en medio del parque invita a recorrerla en botes, mientras se aprecia de una vista increíble de Cuenca.

También está el Parque Vial Lúdico, un espacio destinado a los más chicos, donde pueden aprender sobre educación vial antes de salir a la calle.

Cuenca se destaca por ser una ciudad sustentable y protectora de la naturaleza. Es por eso que dentro del parque armaron un sector para el rescate de anfibios, donde conviven peces, ranas y otras especies amenazados y se conservan de la mejor forma para no dejar de existir.

En frente de El Paraíso. Foto: Revista Milénica

Un infaltable: Mirador Turi

Si querés apreciar la ciudad desde lo más alto, no podés dejar de subir a este mirador. Su nombre se debe a la Iglesia de Turi que hace referencia a Kuri, que significa oro en quechua, y que se encuentra a pocos minutos del centro cuencano.

Al mirador se lo conoce como “el balcón de Cuenca”. La vista panorámica es única y cuesta más querer bajarse que subirse.

Cuenca desde arriba. Foto: Revista Milénica

¿Cómo llegar?

Puedes hacerlo en bus, taxi o caminando, según las ganas que tengas.

Saliendo desde el centro histórico debes caminar alrededor de 40 minutos por la avenida Fray Vicente Solano hasta llegar el cruce de “Los tres puentes”. Una vez allí, tomas la salida por la avenida 24 de Mayo y te metes enseguida por la calle Diego Gonzalo del Barco que te llevará directo a la carretera Panamericana que se encuentra pasando el río Tarqui.

Desde ahí tomas la pasarela para poder cruzar hacia el otro lado de la carretera, y doblando a la izquierda llegas a la escalinata que sube al mirador. Son alrededor de 400 escalones (sí, los contamos!) pero nada difícil de lograr.

¿Qué hacer en el Turi?

Además de contemplar la maravillosa y pintoresca Cuenca (desde arriba se convierte en una verdadera postal), puedes visitar la Parroquia El Señor de Belén o ir al parque Aventuri donde hay un columpio gigante, teleféricos, puentes y cuerdas flojas. La entrada tiene un costo de 1 dólar y se puede disfrutar en familia.

Si te da hambre estando ahí arriba, hay varios bares y restaurantes con diferentes opciones gastronómicas, para recuperar las energías y bajar con la panza llena.

Observando el mapa histórico de la ciudad de Cuenca. Foto: Revista Milénica

Museo y Ruinas de Pumapungo

Si vas a visitar Cuenca, este lugar es uno de los que no puede faltar en tu lista de destinos.

Ubicado en Calle Larga y Huayna Capac, este impresionante centro arqueológico de 40 hectáreas, conserva muy bien las bases de las construcciones realizadas por los Cañaris e Incas, al igual que el Complejo de Ingapirca, ubicado a 80 kilómetros al norte de Cuenca.

El recorrido comienza por el Museo Arqueológico, donde se expone una interesante colección de objetos que hacen referencia a los rituales, mitos y creencias de aquella sociedad.

Luego, continúa por las ruinas, la chacra andina y el refugio de aves que alberga alrededor de 130 especies.

El primer escenario que presenta este espacio es el “Qurikancha” (quri: oro, kancha: espacio) lugar que era destinado a la liturgia religiosa por el pueblo cañari; y la “Collca”, un pozo de tres metros de diámetro, que utilizaban los miembros de esta civilización para mantener frescos sus alimentos.

Dentro del complejo también se encuentra el edificio antiguo del Colegio Rafael Borja, donde en la actualidad funciona la Orquesta Sinfónica de Cuenca.

Es realmente asombroso que las ruinas hayan quedado en medio de la ciudad y tan bien conservadas. Una vez sumergidos allí dentro, en la historia de hace más de 1500 años, mirar a los alrededores y contemplar el río Tomebamba, nos hace entender el por qué de la estratégica ubicación de este lugar.

Pero también es increíble ver las calles, los carros y la vida moderna que sucede a los alrededores mientras años atrás todo se desarrollaba manualmente y a través de la fuerza física y la intelectualidad de hombres y mujeres que trabajan para su subsistencia, utilizando solo lo que les proveía la tierra.

El tradicional barrio El Vado

Ubicado frente al río Tomebamba, es el primer barrio cuencano, formado en 1557, mismo año en que se fundó la ciudad de Cuenca.

Cuenta la historia que cuando los españoles llegaron, este fue el primer lugar en el que estuvieron y allí colocaron una cruz de mármol, la cual se conserva en la actualidad, y la que marca la entrada a El Vado.

También se lo conoce como “el barrio de las panaderas”, ya que dicen que fue lugar de inspiración de distintos poetas y músicos.

Pero también se lo identifica como el barrio de las artesanías, donde artesanos de la ciudad trabajaban la hojalatería, las joyas y la paja taquilla con la cual se hacen los tradicionales sombreros de Cuenca.

Una de las cosas que mantiene este lugar son las tradiciones de antaño, como el famoso palo encebado, donde los niños trepaban a un palo con grasa hasta llegar arriba de todo y alcanzar los premios que allí se disponían. Esto se puede ver en el monumento que realizaron para hacerle honor a este juego que representa la historia de El Vado.

Monumento al palo encebado, un juego de antaño que representa a El Vado. Foto: Revista Milénica 

Un sinfín de Iglesias

Si hay algo que no falta en Cuenca es su impresionante cantidad de iglesias y catedrales que guardan infinitas historias de todos los tiempos. Son alrededor veinte iglesias repartidas por toda la ciudad, y las cuales valen la pena visitar.

Iglesia El Vergel. Foto: Revista Milénica

La Catedral de la Inmaculada Concepción es una de las más elegidas por los turistas. Ubicada frente al Parque Abdón Calderón, su majestuoso edificio llama la atención de cualquier visitante que camine por el sector.

La vieja Catedral, que antes fue la Iglesia del Sagrario, hoy funciona como museo religioso y se encuentra justo en frente la nueva Catedral, cruzando el parque.

La Nueva Catedral de Cuenca. Foto: Revista Milénica

Otra de las imponentes construcciones católicas es la Iglesia Todos los Santos, ubicada cerca del famoso Puente Roto, la cual puede distinguirse perfectamente desde el río.

De estilo colonial, barroco y gótico, estas construcciones no dejan de sorprender a los turistas que visitan la bella ciudad ecuatoriana, obligando a sacar la cámara de fotos o el celular para llevarse postales increíbles de cada una.

oquia Nuestro Señor de Belén, ubicada en el Mirador del Turi. Foto: revista Milénica

Parque Nacional Cajas

Este lugar se merece un capítulo aparte. Es que es tan grande y majestuoso que, por más que queramos, no podríamos contarlo todo en esta nota. Pero vamos a intentarlo.

Se encuentra a 32 kilómetros al oeste de Cuenca y tiene una altitud que va desde los 3150 a los 4450 m.s.n.m.

El Parque Cajas es un área protegida constituida por alrededor de 250 lagunas y diferentes ecosistemas como el Bosque Pluvial Sub- Alpino y Piso Alpino.

En 2013 la UNESCO reconoció a este impresionante sitio natural como Reserva Mundial de Biósfera, y hoy se continúa trabajando para que así sea.

El Parque se puede recorrer de dos maneras. Una es la tradicional, eligiendo uno o dos de los senderos para hacerlo en un solo día. La persona encargada de hacer tu registro observará el calzado y vestimenta que lleves puesto y te recomendará cuál serán los senderos que puedes recorrer. Son trece rutas en total y varían según el nivel de dificultad y tiempo de recorrido. Hay cinco rutas para senderismo (nivel fácil) y ocho para ruterismo (nivel exigente). En este caso, el ingreso al parque es gratuito, tanto para ecuatorianos como para extranjeros.

Otra de las formas para visitar el Cajas es acampando. En este caso, la carpa, bolsa de dormir, vestimenta adecuada, calzado de trekking, refrigerio y bebidas hidratantes, son fundamentales. Si se quiere recorrer los nueve senderos, es necesario disponer de al menos cinco días, para hacerlo de forma tranquila y disfrutando del entorno. En este caso, el costo para pernoctar en el Parque es de $2 dólares para ecuatorianos y de $4 para extranjeros.

¿Cómo llegar?

Desde la ciudad de Cuenca, deberás tomar el bus de Cooperativa Transporte Occidental que tiene un costo de $2 dólares por persona y sale desde Terminal Terrestre desde las 7 a las 14.30; y desde la Estación Sur, saliendo desde las 7 a las 14.45. El bus te dejará en la entrada de “La Toreadora”, y para volver podrás tomar cualquier bus que pase por allí con destino a Cuenca.

Estos fueron nuestros lugares elegidos en Cuenca y los que los viajeros no pueden dejar de conocer. Como dijimos al principio, si sos de los que ama las ciudades coloniales y con mucha historia, Cuenca es realmente un viaje de ida. Estamos seguros que vas a querer volver una y mil veces más.

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