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Huacachina: un paraíso en medio del desierto

Diarios de ViajePortadaSin categoríaViajeros
Dunas, buggies, sunboard y un increíble oasis le dan vida a La Huacachina, el famoso desierto de Perú que, seguramente, habrás visto dando vueltas en alguna que otra foto de Instagram.

Cálido en el día y fresco por la noche, es el clima que caracteriza a La Huacachina durante todo el año. El desierto peruano ubicado en la costa del Pacífico, a solo 5 kilómetros de la ciudad de Ica.

Cualquier momento del año es ideal para visitarlo. Las lluvias son escasas y el clima casi tropical invita a disfrutar de este lugar que parece salido de un cuento.

El cielo se lleva todos los aplausos. De día, los mejores amaneceres y atardeceres, o sunsets, como les dicen ahí. Y de noche, la infinita cantidad de estrellas no deja de asombrar a los cientos de turistas de todas partes del mundo que deciden perderse por unos días en el aire puro de esta maravilla natural.

El turismo también es ilimitado. Restaurantes, hospedajes, bares y excursiones de todo tipo y color, se manifiestan alrededor de este particular oasis. Hay para todos los gustos y bolsillos, solo basta recorrer a pie y encontrar los lugares más apropiados para pasar unos días en conexión con la naturaleza.

El año pasado, Huacachina fue parte del video promocional de Iphone y elegida por la publicación The Telegraph, como uno de los 21 destinos más impresionantes del mundo. El único de la lista en América Latina.

Huacachina desde arriba. Foto: Google.

Qué hacer en Huacachina

Además de disfrutar de los increíbles cielos que ofrece este lugar, hay varias excursiones para hacer, tanto en el desierto como en la ciudad de Ica. Paseos en tubulares, sunboard y degustaciones en las bodegas son los más elegidos a la hora de visitar el oasis. Los tours salen de diferentes lugares, incluso se pueden tomar desde el estacionamiento general de buggies, y disfrutar de los mejores atardeceres en medio de las dunas.

Tubulares y sunboard

Una vuelta en los “autos areneros” es una buena opción para los amantes de los deportes extremos o los que se animen a vivir una aventura diferente.

Grupos de entre 6 y 12 personas, recorren las dunas durante dos horas, al mando de un choffer que hace enloquecer los carros a más no poder. Momento suficiente para sentir la adrenalina o el vértigo que produce bajar de una montaña gigante de arena sin llegar a ver el fondo, al mejor estilo montaña rusa.

Las tablas de sunboard están incluidas en el tour completo. Una vez que estás en la cima, es mejor cerrar los ojos y agarrarse bien fuerte de la tabla. Otra forma de acelerar el ritmo cardíaco para los que se animan a este tipo de locuras.

Los tubulares, una buena opción para recorrer las dunas. Foto: Google

Salud!

Recorrer las bodegas iqueñas y probar la variedad de vinos y piscos que elaboran en cada una, es un paseo que no tiene desperdicio. Una importante variedad de uvas que crecen sin problemas en tierras super fértiles, hace que la ciudad de Ica fabrique y comercialice los mejores productos de la zona.

Y es que en Ica donde se cosecharon los primeros viñedos de Sudamérica que trajeron los españoles desde el otro lado del Atlántico, antes de ser llevados, tiempo después, hacia Chile y Argentina.

En nuestro caso, Freddy fue nuestro chofer y guía en esta excursión, y nos llevó a recorrer las bodegas “Vista Alegre”, “Lazo” y “Tres esquinas”, bien distinto uno del otro, pero cada uno con el inquietante sabor que los identifica.

Las visitas a las bodegas de Ica: una excursión para no pasar por alto. Foto. El Comercial Perú.

La primera fue fundada por los hermanos italianos Picasso en 1850, quienes se instalaron en el valle de Ica para luego dar vida a esta bodega. De carácter industrial, cuenta con las maquinarias y mano de obra necesarias para la elaboración de vinos y piscos en momentos de cosecha. Pero también conservan los enormes barriles y lugares de pisada que le dieron origen a la marca hace casi 200 años.

“Lazo” es una bodega más artesanal. Un museo de objetos de colección y un restaurante bien rústico, reciben a turistas de todas partes del mundo cada día del año, que se animan a conocer su historia y a probar, por supuesto, la gran variedad de vinos dulces que elaboran manualmente en tiempos de cosecha.

Por último “Tres esquinas”, es la fusión de tres generaciones de una familia que crearon diferentes marcas, cada una con su propia impronta. Ahí visitamos la bodega “Nietto”, un histórico lugar que conserva la elaboración artesanal de sus vinos y los comercializa localmente a los amantes y catadores de piscos y vinos.

¿Lo mejor de todo? La degustación. Vinos, piscos y licores de todos los sabores y graduaciones de alcohol que se diferencian por sus atractivas etiquetas y novedosos estuches para llevar como regalo y quedar como un rey.

 

Así que si estás pensando visitar Perú, agregá a Ica y Huacachina en tu lista de destinos a visitar. No te vas a arrepentir.

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