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“Para mí escribir no es un pasatiempo, es mi forma de estar en el mundo”

LiteraturaPura cultura
Matías Aimino es docente universitario, arquitecto y por sobre todo escritor. Su gran pasión lo llevó a publicar cuatro libros y este viernes presentará su última creación: “La tierra firme”.

Entre sus publicaciones podemos mencionar en el año 2007 “Agón”, seguido por “Versiones de la tan sombra” en 2009 y “Archivos de Altazar” en el año 2015. Esta vez, nos muestra un libro en donde se narran varias historias de diferentes personajes, los cuales se encuentran unidos solamente por un lazo sanguíneo, diferenciando sus vivencias unos de otros.

Para saber más acerca de este proyecto que se hará público en Faber Libros este viernes, fuimos a entrevistar a Matías a su casa, un lugar cómodo y tranquilo para charlar. Además, quisimos saber quién es la persona que está detrás de todos estos libros.

Como respuesta a nuestra primera pregunta, “¿Quién es Matías?”, nos contestó: “Esa es una pregunta muy difícil de responder, pero es una buena pregunta. El problema es que uno se conoce demasiado y piensa en cómo hacer un recorte, no como cuando alguien tiene que describir a otra persona, quizás es más fácil porque se ampara en su propia imparcialidad y dice bueno, en última instancia es mi mirada sobre el otro”.

Por lo general, observarse uno mismo es algo complejo, tal vez porque no nos animamos a decir lo que estamos viendo o porque quizás nos intimida un poco hablar en una especie de confesionario interno. “La mirada hacia uno mismo es más compleja, dice de vos más lo que recortás que lo que decís”.

“Si tuviera que dar una estampa de mí mismo, hablaría por el lado de la literatura, ya que mi visión de mí mismo es más complicada y muchas veces no coincide con lo que dicen los demás que ven de mí”, asegura entre risas. Muchos me dicen que soy muy formal, pero mis amigos más íntimos no tienen esa visión”.

«El problema es que uno se conoce demasiado y piensa en cómo hacer un recorte, no como cuando alguien tiene que describir a otra persona»

Empezando por la literatura, Matías nos contó que, en relación con ella, él es alguien que encuentra mucho placer en escribir y que ha descubierto ese placer desde temprano. “La literatura, escritura y lectura me generan placer y lo he asumido como parte de estar en el mundo. Escribir, leer y mirar el mundo literariamente. A partir de ese estímulo, a lo largo de la vida uno ha hecho cosas para contribuir con ese gusto, y lo que más he hecho es conversar con personas afines que comparten ese mismo placer. Creo que eso se dice poco, pero son muy importantes, diría que es una de las cosas más placenteras, conversaciones que podrían ser eternas”.

Matías Aimino con su nuevo libro en sus manos

Cada cosa en su lugar

“Desearía tener más tiempo para escribir. Creo que escribir no es un hobbie, porque un hobbie es algo que estás haciendo y por ahí no lo hacés más. Tampoco coincido con el término ‘trabajo’ porque tiene eso de la obligación”.

“Hay un lenguaje que tenemos que encontrar. Cómo podemos denominar esto que nos demanda muchísimo esfuerzo pero que también nos produce mucho placer, y a la vez tiene un significado vital importante porque no podés dejar de hacerlo”, preguntó a modo de cuestionamiento.

Para el flamante escritor hay un hueco en el lenguaje que aún no ha encontrado una definición para las personas que aman lo que hacen, que son apasionados, pero que tampoco lo toman como un trabajo. “Muchos poetas dicen ‘ser poeta no es escribir, es vivir como poeta’, en este sentido para mi escribir no es un mero pasatiempo, sino que es mi forma de estar en el mundo”.

La tierra firme

Describir sobre qué trata el libro fue un poco complicado para su autor, ya que considera su obra como un escrito que puede ser visto desde lugares diferentes. “La tierra firme fue editado por la Editorial Baltasar de Rosario. Fue seleccionado en una convocatoria sobre novela histórica entonces de algún modo uno podría pensar que se circunscribe al género de la novela histórica.  En parte es así, pero en parte escapa del género por dos razones. Primero, porque que un libro esté contextualizado en un contexto histórico pasado, no necesariamente lo convierte en una novela histórica. Segundo, los personajes no son históricos, sino que les suceden cosas ficcionales en un momento histórico”.

Por otro lado, Matías asegura que su libro también se aleja de la novela. “Tiene una estructura que no tiene una novela en cuanto al orden de los acontecimientos. La tierra firme se parece más a una novela de aventuras, ya que los personajes son varios y a cada uno le suceden distintas cosas, no hay un argumento unitario”.

“La novela comienza retratando la aparición de un hijo bastardo en el norte de España, a principios del siglo XVI. Ese hijo que busca reconocer su abolengo es enviado a las Indias e ingresa a este territorio y le suceden cosas un poco terribles. Luego tiene un hijo, muere y ese hijo es escribano, poeta y se traslada hacia Santa Fe de la Vera Cruz. A los personajes les pasan cosas un poco desventuradas y están unidos por un lazo de sangre, pero no se trata de una historia familiar situada en un lugar a lo largo del tiempo”, concluye el autor.

La mirada del escritor

Cada cual tiene su modo, criterios propios y cosmovisión del mundo. En este caso, para Matías Aimino “un libro es un producto de un proceso de escritura, que es mucho más rico y complejo que el resultado mismo del libro”.

Por lo general las personas ven los “productos” terminados y la dedicación y momentos de sus creadores quedan fuera. “En el proceso hay un cierto cúmulo de emociones que siente el escritor, de saberes que pone en juego, de cuestiones corporales, desde la simple contractura a otro tipo de emoción física que produce el lenguaje. Todo eso queda fuera, no se expresa directamente en el libro y forma parte de la experiencia del escritor. El libro es un vaso comunicante de esa experiencia y de ahí creo que el libro empieza a tener un espíritu”.

“En el proceso hay un cierto cúmulo de emociones que siente el escritor, de saberes que pone en juego, de cuestiones corporales, desde la simple contractura a otro tipo de emoción física que produce el lenguaje».

Nuevos aires

¿Si Matías está escribiendo algo nuevo? Se puede decir que sí. Nunca deja de hacerlo, aunque sea redactándolo en su cabeza. “En este momento tengo algunas cosas pensadas, varios proyectos que están esperando el momento en el que yo pueda estar comprometido con ellos para llevarlos adelante”.

Estos proyectos en lista de espera, tienen que ver con un poemario en prosa sobre un personaje que vive solo en un entorno natural. “Son una serie de estampas con sabor oriental, es un texto demasiado tranquilo, son estampas que aún no llegan a configurar una trama”.

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