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Piriápolis: playas, historia y misticismo en la costa uruguaya

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Al momento de pensar en vacaciones, la comparación de precios es inevitable. Si estás en la búsqueda de un lugar familiar, con lindas playas y bastante accesible para el bolsillo, Piriápolis es uno de esos destinos. Te vas a sorprender.

Camino a Punta del Este, a unos 40 kilómetros, se encuentra Piriápolis, una ciudad elegida, no solo por su balneario que cada verano recibe a miles de turistas, sino también por el misticismo que la identifica en las diversas construcciones históricas que atraen a los más curiosos de todas partes del mundo.

Tuvimos la suerte de visitar dos veces esta linda y pintoresca ciudad de estilo belle époque, y quedamos enamorados. Es por eso que queremos compartirte los lugares que no podés perderte si en algún momento tenés pensado visitarla.

Variedad de cerros

Los más conocidos son Cerro Pan de Azúcar, Cerro San Antonio y Cerro del Toro, aunque nosotros hasta ahora solo llegamos a subir el primero de ellos que se encuentra atravesando el zoológico de Piriapólis, donde podés observar especies de todo tipo y color. Un paseo ideal para quienes van con niños.

Al finalizar el recorrido por el zoo, llegás a la entrada del famoso Pan de Azúcar, que en su cartel indica “dificultad media, media -alta”, y lo cual hay que tener bien en cuenta antes de decidir subirlo. Son entre 2 y 4 horas de ascendencia ya que es un cerro muy empinado y en varios lugares hay escalones bastantes altos.

La vista desde la cruz es impagable, y se presta para quedarse un rato bien largo a contemplar la ciudad desde lo más alto. Dato: es indispensable llevar un litro de agua por persona como mínimo y protector solar, más que nada si vas en pleno verano.

 

La magia de sus castillos

Castillo de Piria

Dentro de la ciudad de Piriápolis, frente al Pan de Azúcar, sobre la Ruta 39, se encuentra el imponente Castillo de Piria, construido a fines del 1800 para residencia de Don Francisco Piria, fundador de la ciudad.

El edificio principal del castillo consta de dos plantas y un sótano, los cuales no están habilitados para que sean conocidos por los visitantes. En el segundo piso, en cambio, los balcones florentinos ofrecen una maravillosa panorámica de los distintos cuadrantes de la ciudad, además de permitir una vista única del cerro Pan de Azúcar y de la campiña típica uruguaya.

Francisco Piria, quien tenía un estrecho vínculo con la tradición alquímica, compró 2.700 hectáreas en el año 1890, y allí comenzó a construir el castillo, diseñado por el ingeniero Aquiles Manzari. Sirvió de residencia para el fundador de Piriápolis, y luego de su muerte pasó a manos de los hijos de Adela Piria de Izzola, administrado por el Arq. Albérico Izzola Piria. En 1975 la propiedad fue vendida a la familia Comas Amaro, y se convirtió en un local bailable llamado “La Boite de los Espectros” a cargo del reconocido artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró, creador de Casapueblo.

En 1980 el lugar pasó a manos de la Intendencia de Maldonado, y desde 1984 es Monumento Histórico Nacional.

Castillo Pittamiglio

Está ubicado en la entrada de “Las Flores”, un pequeño pero hermoso balneario ubicado a menos de 10 kilómetros de Piriápolis, sobre la Ruta 71.

Si bien no presenta la majestuosa construcción que el Castillo de Piria, es un interesante lugar para visitar y cargarse de buenas energías.

Fue construido por el arquitecto Humberto Pittamiglio, quien también estaba vinculado a la alquimia. En su interior tiene un gran jardín, donde conviven diversas figuras de animales y algunos símbolos esotéricos. Incluso un cristo redentor extiende sus brazos como dándole la bienvenida a los visitantes desde los más alto.

Iglesia de Piria

Fue construida por Francisco Piria en 1917 y diseñada en la Escuela Eiffel de París, para luego ser donada a la Iglesia Católica. Pero la curia la rechazó por sus ornamentaciones que hacen referencia a la alquimia.

 

Fachada de la Iglesia de Piria. Foto: Revista Milénica

La construcción está orientada al este para ver la salida del sol, típica orientación de los templos masónicos.

Hoy se encuentra en ruinas y en peligro de derrumbe, aunque se puede visitar y fotografiar desde afuera sin problemas. Yendo por la Ruta 39, camino al Castillo de Piria, se encuentra a poco más de 1 kilómetro desde la rambla de Piriápolis, a mano izquierda.

La Iglesia de Piria desde adentro en la actualidad. Foto: Revista Milénica

Las playas

Para quienes buscan disfrutar del Océano Atlántico en todos sus sentidos, Piriápolis ofrece una gran variedad de playas que invitan a ver increíbles atardeceres que, cada día, son aplaudidos por lugareños y turistas con motivo de agradecer al sol, la naturaleza y a una nueva oportunidad de vida.

Playa centro de Piriápolis: Es la más concurrida y la elegida por quienes aman el bullicio y sumergirse entre la gente. Ofrece varias opciones de deportes, tanto en la playa como beachvolley y beachfootball, así como también actividades acuáticas: jet, surf, kitesurf, windsurf.

Atardecer en la playa del centro de Piriápolis

Playa San Francisco: Su nombre hace honor al fundador de la ciudad. Se encuentra a 3 kilómetros del centro de Piriápolis hacia el este, donde empieza a darle la bienvenida al Atlántico en su máxima expresión.

Playa Verde: Se encuentra entre el balneario Las Flores y Pirápolis y, como su nombre lo indica, tiene un mar de aguas verdes y cristalinas, con olas medianamente grandes que disfrutan los surfistas que visitan la zona, aunque también es un hermoso lugar para descansar y ver atardeceres impresionantes.

Playa Verde en plena temporada

Playa Punta Colorada: Rodeada de rocas, esta punta se caracteriza por ser un lugar de pescadores, que se pierde poco a poco entre la bahía y las dunas.

Playa Grande: Es el balneario más próximo a Piriápolis y nace a partir de una punta rocosa (denominada por algunos Punta de los Burros) que la separa de Playa Hermosa.

Playa Hermosa: Se encuentra entre Playa Verde y Playa Grande, y su kilómetro de fina arena invita a sumergirse en un espacio natural rodeado de grandes rocas.

Playa Punta Negra: Ubicada a 10 kilómetros al este de Priápolis, esta playa virgen invita a disfrutar del sol, el mar y la naturaleza, alejados del bullicio y la multitud.

Feria de artesanías

Cada tarde, “La Pasiva” abre sus puertas para recibir a quienes desean hacer un recorrido y disfrutar de una linda y variada cantidad de artesanías frente a la playa centro de Piriápolis. Una amplia casona dividida en varias habitaciones, acoge a los artesanos de la ciudad y la zona que exponen su arte. Allí podés encontrar desde tejidos, hasta objetos textiles y decorativos, y souvenirs de Uruguay, a precios bastante accesibles.

Centro comercial

Se encuentra también frente a la playa principal, en pleno centro de Piriápolis, donde conviven varios puestos de indumentaria, ojotas, sombreros, libros y souvenirs, entre otros. Pero además hay restaurantes, pizzerías, heladerías y locales de comida rápida donde podés degustar diversos menús, para todo tipo de bolsillos.

Dónde dormir

Además de los grandes e históricos hoteles como Hotel Argentino y Hotel Colón, Piriápolis ofrece casas muy bonitas para alquilar, pero también está preparada para los campers que buscan vivir la ciudad en plena naturaleza y a pocos metros de la playa. Las veces que fuimos, tuvimos la oportunidad de acampar en el camping de Piriápolis y en el de Las Flores. Así que si vos también sos un aventurero, te invitamos a leer los 5 campings para conocer este verano en Uruguay

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