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Una pareja, dos bicis y toda una Vida de Viaje

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Jimena y Andrés son dos jóvenes oriundos de Buenos Aires. Un buen día se dieron cuenta de que la cotidianeidad no era para ellos y decidieron hacer algo muy osado y excitante: trabajar y viajar en bicicleta por toda la Argentina, demostrando que es posible hacer ambas cosas al mismo tiempo.

Este tipo de entrevistas son las que hacen que uno quiera saltar del lugar en donde está y salir a la vida.

Es así como Jime y Andrés nos cuentan sobre sus inicios en este viaje soñado y por qué decidieron seguir este camino, el cual, según ellos, no fue nada fácil al principio.

Muchos cambios, opiniones de la gente, y una ruta larga y compleja fue lo que les mostró desde el comienzo el gran desafío que iban a transitar a lo largo de muchos meses. Afortunadamente, pudieron sobrepasar los obstáculos y recoger miles de historias para contar e “incentivar” a que los soñadores que todavía lo están dudando, se animen a rodar. Hoy son La Vida de Viaje y te lo cuentan en esta interesantísima nota.

¿Qué significa viajar para Jimena y Andrés?

Para mí los viajes no solamente son unir un punto A con un punto B, donde uno conoce gente, historias y lugares, sino que son para adentro, y eso es de lo que más aprendo, donde todo lo que está afuera lo tomo como aprendizaje que me permite crecer”, confiesa Jimena. “Hoy no me imagino viajar y no compartirlo, porque entiendo que lo que uno hace repercute en el otro y eso es maravilloso”.

Para mí viajar es aprender todo el tiempo, afrontar nuevas vivencias, contextos, gente hace que nos enseñe y que aprendamos día a día. Empezás a sacarte prejuicios, a entender al mundo de otra manera, de cómo funciona la naturaleza, la importancia que tiene”, expresa Andrés. “Viajar te ordena la cabeza y lo que verdaderamente es importante en la vida, y te da más claridad de lo que querés en el presente y en el futuro. Para cada uno es diferente, pero hoy para mi es eso, quizás dentro de unos años sea otra cosa y eso también es parte del aprendizaje”.

¿Qué los llevó a tomar la decisión de hacer de su vida un viaje?

Hicimos un viaje al Norte Argentino con mochila en el año 2012, yo con una amiga y Andrés con dos amigos, pero no nos cruzamos en ningún momento. Esa experiencia marcó un antes y un después en nosotros. Veníamos trabajando en agencias de publicidad, teniendo una vida rutinaria y en ese viaje conocimos historias de vida de personas que decidieron cambiar su estilo de vida, dejar la ciudad, empezar con emprendimientos y proyectos relacionados a lo que les gustaba hacer.

Cuando volvimos a Buenos Aires cada uno con su vida de siempre, nos dimos cuenta de que algo dentro nuestro había cambiado, que nos había gustado esto de sentirnos libres, de conocer, de conectarnos con nuestro lado más aventurero, no tan contaminado con la ciudad y el ruido y la vorágine de acá.

Me acuerdo de que nos juntamos a charlar después del viaje y fue decir “hay algo que tenemos que hacer con todo esto”.  A partir de ahí fue que nos empezamos a preguntar “¿qué hacemos?”. No podíamos seguir nuestra vida como siempre.

Empezamos a preguntarnos qué era lo que más nos gustaba hacer. En mi caso era la escritura, y en el de Andrés la fotografía. Empezamos a conocer historias de vida post viaje, blogs de viajes que se hicieron como un trabajo, y la pregunta fue “¿Por qué nosotros no podemos dedicarnos a esto?”. Así llevamos ya cinco años, el proyecto crece cada vez más y estamos felices de eso.

 ¿Cuál fue la reacción de sus familias y amigos cuando comunicaron esta gran noticia?

“No fue una gran noticia para ellos, sobre todo porque nuestro primer viaje era planteado en bicicleta y un viaje que iba a ser de más de 5.000 kilómetros por una de las rutas más emblemáticas y largas de Argentina que es la Ruta 40”, cuenta Jimena. “Particularmente en mi caso no tenía bicicleta, no era de salir por la ciudad en bici. Andrés, en cambio, sí, con lo cual mis amigos y familiares decían “vos estás loca, nunca viajaste en bici, menos por ruta, mirá si te pasa esto, lo otro y montones de miedos que al principio uno los hace propios, hasta que luego te das cuenta de que los repetís porque no son tuyos y los ves solo como una posibilidad”.

“Yo venía con varios intentos de realización personal, venía con diferentes búsquedas, entonces no era tan difícil pegar un portazo porque ya había intentado cosas, y fue más fácil tomar esa decisión.  Esos “fracasos” hacían que mis amigos o familia piense “otra vez se le ocurrió una locura que va a ser temporal y después va a ir para otro lado”. Y la verdad es que no fue un error, fue acertar en lo que quería hacer para ese momento y para el resto de mi vida”, asegura Andrés.

¿Cómo fue unir Ushuaia con La Quiaca en bicicleta?

Fue todo un desafío. Ninguno de los dos tenía experiencia en viajar en bici. Fue largo: nueve meses, 6.600 kilómetros, sobre todo los primeros fueron complicados porque arrancamos desde Ushuaia y toda la parte patagónica con viento en contra fue difícil, pero nos enseñó cómo iba a ser el viaje, cómo teníamos que dejar que la cosa fluya.

Al principio estábamos muy chipeados con el ritmo de la ciudad, el miedo de dejar la bici sola, acampar, el tema de los vientos, porque no sabíamos cómo íbamos a reaccionar en estas situaciones que no son comunes para los que vivimos inmersos en la ciudad.

Desde el mes tres empezamos a entender cómo iba a ser el viaje, y cómo uno debe dejarse fluir. Fuimos conociendo personas en el camino que fueron muy importantes en nuestra primera etapa de esta nueva vida. Nos reconciliamos de alguna manera con la especie humana, porque, como decía antes, uno en la ciudad está muy adentro y en el viaje aprendés que hay personas que te quieren ayudar a pesar de que no te conozcan y quieren darte un espacio en su casa. Mucha gente que se identifica con vos, gente que no puede creer lo que estás haciendo, y cuando les contás los dejás pensando, entonces te das cuenta de que eso no tiene un efecto solo para vos, sino que animás a los demás. Compartir todas nuestras vivencias en el blog fue una experiencia enriquecedora con lo cual aprendimos mucho.

Leímos que vinculan sus pasiones (la fotografía y la escritura) con sus viajes. ¿Cómo lo llevan a cabo?

Por un lado, tenemos el Blog de Viajes que lo planteamos no solo para compartir nuestras historias de viaje, sino también como una vidriera para poder mostrar lo que nos gusta hacer y que surjan oportunidades de trabajo, que se fueron dando con el tiempo.

Empezamos a trabajar para un diario de Río Negro, publicando nuestros primeros artículos. Fue muy lindo ver materializado en un diario nuestras historias y fotos. Luego publicamos una serie de artículos en sitios online y en revistas de Argentina y de afuera, relacionados a la aventura y la bici.

Lo bueno es que al principio encaramos esto como un trabajo y le dedicamos muchas horas, esfuerzo, pasión y me parece que es la única forma de llevarlo a cabo. Si realmente uno quiere hacer algo le tiene que dedicar tiempo y esfuerzo, y hoy después de cinco años vemos los frutos de eso.

¿Qué países visitaron hasta el momento? ¿Dónde se encuentran actualmente?

No recorrimos muchos países porque arrancamos por Argentina que es enorme y la bicicleta hace que todo se alargue más que la cuenta. Pero eso no es de ninguna manera algo negativo porque vivimos los lugares de forma más intensa.

“Visitamos una parte de Uruguay y Chile también, y particularmente yo a través del proyecto pude conocer Italia y Croacia por un viaje de prensa al que nos invitaron, así que estoy feliz por esto”, expresa Jimena.

Si realmente uno quiere hacer algo le tiene que dedicar tiempo y esfuerzo, y hoy después de cinco años vemos los frutos de eso.

Ahora estamos en Buenos Aires, porque del último viaje que hicimos durante enero, febrero y marzo del 2017 realizamos un documental que se llama “1247 la Carretera Austral” y estamos organizando proyecciones en varios lugares del país para compartir de una manera diferente nuestros viajes.

Vimos que ofrecen un libro, postales, señaladores y gorras como una ayuda más para solventar sus viajes. ¿Qué pueden contarnos sobre esta “tiendita viajera”?

La tienda está en nuestro blog, vendemos un libro que escribí que cuenta lo que viví antes y después del viaje por la Ruta 40 “Letras luz, metamorfosis en verso y prosa”. Vendemos postales y señaladores con fotos de ese viaje y también las gorras. Fue algo muy lindo hacerlo y es una forma de solventar los viajes.

La idea es seguir incluyendo más productos, como un libro que cuente lo que hicimos durante estos años. Es una ventana para que aquellos que deseen ayudarnos, puedan ver de qué forma pueden hacerlo.

¿Tienen algún otro sueño que cumplir, además de seguir conociendo el mundo?

Un sueño que tenemos es escribir nuestro primer libro juntos. A mí me encantan las letras, los libros y soy fan de la lectura es algo que tengo muchas  ganas de hacer y seguir compartiendo y motivando a la gente para que cumpla sus sueños.

¡Conocé más sobre La Vida de Viaje!

 

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