10 cenotes que debes conocer en México

Hace millones de años, en la Península de Yucatán, cayó un enorme meteorito que terminó con la Era de los Dinosaurios en muy poco tiempo. Debido a este histórico fenómeno, se formaron pozas de agua cristalina en diferentes ciudades de la zona, a los cuales se los conoce como cenotes.

Para los Mayas, eran considerados las puertas al inframundo y eran considerados lugares sagrados.

Hace varios años atrás, cuando la Riviera Maya empezó a convertirse en uno de los puntos más turísticos de México, los cenotes fueron espacios elegidos para visitar por quienes llegaban a explorar este maravilloso rincón.

Y si bien con el tiempo se privatizaron y, en la mayoría, no hay regulaciones en cuanto a precios, son lugares que vale la pena conocer para conectarse con la naturaleza y la historia que vivió allí alguna vez.

Estuvimos en Tulúm, Valladolid y Bacalar, donde conocimos 10 cenotes increíbles. En esta nota les compartimos toda la información de cada uno y qué debes tener en cuenta antes de visitarlos:

Cenote Zací (Valladolid, Yucatán)

Fue el que más nos enamoró de todos los que visitamos.

Se encuentra en el corazón de la ciudad de Valladolid, en medio de todo. Es una enorme piscina natural, mitad abierta y mitad cerrada, desde donde podés elegir tu lugar según la vista que más te guste y pasar allí el tiempo que quieras.

Cenote Zací desde lo alto. Foto: Revista Milénica

Para los que se animan, tiene espacios para saltar a varios metros de altura, y también rincones para tirar una lonita y echarse a tomar sol.

Hay un restaurante para quienes deseen almorzar o consumir alguna bebida, y baños públicos que están incluidos en la entrada.

Valor: $30 MX (1.5 dólares)

Cenote Azul (Bacalar, Quintana Roo)

Es el único sobre la tierra dentro de la ciudad de Bacalar. Una enorme piscina natural de aguas turquesas ubicado frente a la hermosa Laguna de Bacalar, en la zona sur.

Para llegar, debes tomar la Avenida Costera hacia el lado sur, hasta llegar a la unión de dicha avenida y la Carretera. Existen dos entradas: una es paga, ingresando por el restaurante que se encuentra sobre la carretera, y la otra es gratuita, ingresando por una entrada sobre la Avenida Costera. Esta última es más bien utilizada por los lugareños que habitan en Bacalar, pero también por turistas que reciben este dato antes de visitar el cenote.

Cenote Azul en Bacalar. Foto: Revista Milénica

 

Isla Álamos (Tulúm, Quintana Roo)

Para los que buscan tranquilidad, este cenote es el más recomendado.

Al ser poco conocido, también es muy poco visitado.

Queda a 12 kilómetros de Tulúm, camino a Cobá. Se puede llegar en las vans que salen cada hora en esa dirección, rentar una bici o una scooter en Enjoy Tulúm.

Cenote Isla Álamos. Foto: Revista Milénica

Una vez que llegas a un lugar que dice Rancho Viejo, a mano derecha de la carretera, ingresas y conduces durante un kilómetro hasta llegar a una soga que corta el camino. Allí habrá una familia que te guiará hasta la entrada del cenote, un kilómetro más adelante.

El lugar es totalmente natural. No hay baños ni tachos de basura, por lo que todo lo que debas tirar, tienes que llevarlo de vuelta.

En medio del cenote hay una isla, y se puede nadar alrededor de ella. Un buen rinconcito para quedarse durante varias horas a reconectar con la naturaleza.

Valor: $100 MX ($5 dólares)

Cenote Cristal (Tulúm, Quintana Roo)

Nuestro preferido en Tulúm.

Está ubicado a unos 3 kilómetros del centro, camino hacia Muyil, por lo que tranquilamente se puede llegar en bicicleta.

Es un cenote abierto, de aguas claras y con trampolín para saltar al agua.

Desde el trampolín en el Cenote Cristal. Foto: Revista Milénica

Debido a su gran profundidad, muchos lo utilizan como espacio de buceo.

También hay mesas a los alrededores para comer y pasar el día. Eso sí, no está permitido llevar alcohol.

Hay baños y duchas (regaderas) incluidos en el precio de la entrada.

Valor: $80 MX ($4 dólares)

Cenote Escondido (Tulúm, Quintana Roo)

Está ubicado frente al Cenote Cristal.

Desde la carretera, aproximadamente un kilómetro en medio de la selva maya, hasta llegar al cenote.

Un largo caudal de agua super transparente y rodeado de una increíble naturaleza.

Hermoso lugar para quedarse durante varias horas y desconectarse de todo.

Valor: $80 MX ($4 dólares) Si decides visitar los dos cenotes (Cristal y Escondido) el valor es de $120 MX ($6 dólares)

Cenote Encantado (Tulúm, Quintana Roo)

Se encuentra al final de la zona hotelera, casi llegando al Arco Maya.

El cenote es enorme. Tiene trampolín y también se puede rentar un kayak por $150 MX ($8 dólares) para dos personas.

No tiene mucho espacio en los alrededores para sentarse, por lo que te despide muy rápidamente si es que hay mucha gente.

Valor: $50 MX ($2.5 dólares)

 

Cenote Oxmán (Valladolid, Yucatán)

Es uno de los más visitados e instagrameables de toda la Riviera Maya.

Se encuentra a las afueras de la ciudad de Valladolid, a 10 minutos en auto.

Parece un lugar de cuento. Las raíces de los árboles que están en la superficie, caen desde los 50 metros de altura para alimentarse de los minerales que habitan dentro del agua.

Para ingresar, es necesario bajar unas largas escaleras, ya que se ubica debajo de la tierra. Es por eso que allí abajo hace un poco de frío y el agua es bastante fresca.

Lo más llamativo del lugar es su columpio, desde el cual puedes colgarte y saltar al medio del cenote.

A partir de febrero de este año, y luego de un lamentable suceso con un turista extranjero, impusieron el uso del chaleco salvavidas, el cual no podrás sacarte por nada del mundo mientras estés dentro del cenote.

Ubicado en la Hacienda San Lorenzo Oxmán, su entrada incluye el acceso al mirador, la piscina y los baños.

Valor: $150 MX (8 dólares)

Cenote Multum Há (Cobá, Quintana Roo)

Es uno de los tres cenotes que integran la Ruta de los Cenotes de Cobá.

Al igual que el Choo – Ha y el Tankach – Ha, es un cenote totalmente cerrado, por lo que debajo la temperatura suele ser muy fría, lo que hace que puedas disfrutarlo durante unos pocos minutos, a no ser que aguantes mucho el frío.

Para llegar, debes tomar la carretera que sale de la Zona Arqueológica, doblar a la derecha en la carretera principal, y luego nuevamente a la derecha por calle de ripio durante unos 15 minutos.

La entrada puede adquirirse en la Zona Arqueológica, o bien, en la casilla que se encuentra en la Ruta de los Cenotes. De cualquiera de las dos maneras, tiene el mismo valor.

Nosotros llegamos hasta allá con una scooter de Enjoy Tulúm (aproximadamente una hora de viaje por carretera), en van o en auto propio.

Valor: $100 MX ($5 dólares)

Cenote Calavera (Tulúm, Quintana Roo)

Uno de los más visitados en Tulúm.

Este cenote es bien particular, ya que son literalmente pozos, desde los cuales hay que lanzarse para llegar al agua. Aunque también hay una escalera para quienes no se animen a hacerlo.

Se encuentra a 2 kilómetros del pueblo, camino a Cobá.

Si bien el valor de la entrada no es muy accesible, incluye baños, duchas y espacio con sillas para pasar el rato.

Lo más recomendable es ir bien temprano, para poder disfrutarlo tranquilo y tomarte las fotos que quieras. A partir del mediodía el cenote empieza a llenarse y se pierda la calma rápidamente.

Al costado del cenote, hay un barcito con algunos platos simples y bebidas, por si te agarra hambre.

Valor: $250 MX (13 dólares)

Cenote Chococacao Maya (Cobá, Quintana Roo)

No sabemos si tiene un nombre específico, pero como se encuentra dentro del predio Chococacao Maya que está en la entrada de la ciudad de Cobá, decidimos llamarlo así para identificarlo.

Si bien no está abierto al público diariamente, se puede visitar cuando se realizan eventos allí o ceremonias del Cacao.

Nosotros tuvimos la fortuna de conocer este lugar durante la celebración del Equinoccio de Primavera, y nos encantó.

El cenote parece una piscina natural, al cual se baja por una rampa, llegando a sus aguas turquesas y llenas de minerales.

 

Datos a tener en cuenta:

Si vas a visitar cualquier cenote, no uses protector solar ni cualquier tipo de cremas. Hasta las más biodegradables contaminan las aguas y, por consecuencia, su fauna marina.

El ecosistema sabe cómo alimentarse, así que no lances ningún tipo de comida (menos bebidas) dentro del agua.

Si vas a llevar comida a algún cenote, trata de llevar tu basura de vuelta o, al menos, tirala donde corresponda.

Cualquier descuido, por más mínimo que sea, afecta demasiado la naturaleza.

Recordemos que no somos los únicos que visitamos lugares naturales como estos y que, si no los cuidamos, los que lleguen en un par de años, no van a poder disfrutarlos como lo hicimos nosotros.